El villano escondido del mundo industrial.
EL ESCENARIO
Tomemos un par de minutos para
visualizarnos como un trabajador de una importante empresa en la industria
manufacturera. Estás en la mitad de tus
veintes. Ya habías pasado por varios trabajos similares pero llevas ya un
tiempo en este y te has adecuado perfectamente. Crees que has dado en el
blanco: horarios flexibles que pasan rápidamente por el ligero ambiente, una
buena paga que te permite pagar las cuentas e incluso ahorrar un poco y ya es
difícil que un inconveniente te sorprenda. Hoy te han asignado a una línea de
empaquetado a la cual no estás acostumbrado. No conoces la razón pero en todos
los puestos de trabajo la metodología funciona de forma idéntica por lo que no
hay mucho para reprochar.
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Parece una historia sacada de la
más burda película estilo gore del
momento. Sin embargo, para el irlandés Hugh O’ Carrol 1, así como
para más de 300 millones de trabajadores anualmente 2, esta historia
es escalofriantemente real.
EL VILLANO ESCONDIDO
La respuesta humana automática a
la catástrofe es tratar de encontrar al villano de la historia. ¿Es acaso culpa
de los compañeros de trabajo que encendieron la máquina? ¿O es acaso culpa de
un malintencionado empresario que se niega a invertir en el mantenimiento del
aparato? ¿Quizás nuestro protagonista no es el espécimen más avispado? Es más
fácil concentrar todas nuestras inseguridades en un núcleo al que llamar
adversario: personificar la maldad. Esto solo nos aleja del verdadero
detonante: la falta de flujo de información.
Propongo diversas formas, desde
un punto de vista operacional, para evitarles a los allegados el mal rato. Primero,
dado que la línea recibió a un recién llegado, explicarle el procedimiento
específico que se sigue en estos casos es una opción. De igual manera, dado que
nuestro protagonista anunciase la acción que decidió tomar, se podrían haber
tomado acciones preventivas. De hecho, bastaba con informar tan solo a un
compañero para que velase por la seguridad del perjudicado. Todas opciones
sencillas y eficaces que comparten una característica en común: que caen en el
vicio de la sobreinformación.
Me explico. Para un sistema
complejo, como lo son las operaciones en una empresa manufacturera, los inconvenientes
hipotéticos que pueden llegar a suceder son incontables. Vale tanto indicarle
al trabajador forastero qué suele realizarse en cada procedimiento posible,
como el hecho de que uno de sus nuevos copartícipes es alérgico a un muy
específico tipo de fruto seco. Ni el locutor tiene una visión completa de la
situación como para prever cualquier error, ni el receptor cabeza para retener
todo posible escenario. ¿Cómo casar entonces las aparentes contrarias ideas de
liberar toda la información sin sobrecargarnos?
LA SOLUCIÓN
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| "La realidad es que el medio de información más detallista y confiable son las firmas de derecho" |
Si no es posible atacar al
sistema completo, la siguiente mejor solución es concentrarnos en los problemas
ya conocidos. Aprender de los errores cometidos. Pero, al igual que el empleado
que puede encontrar a un villano en el negligente que enciende una máquina de
empaquetado, el público lo encuentra en un jefe deshumanizado y el jefe en un
público que puede destruir su negocio y reputación. Esta afirmación, que desde
una visión conservadora es propia de un arrebato delirante emocional post era
industrial, está vigente. Basta con exponerse a la información respecto a los
accidentes industriales para descubrir que no está ahí. Son simples cifras
insustanciales, que como afirma la ILO: “no
reflejan del todo la magnitud del problema ni el impacto real que tienen los
accidentes del trabajo y las enfermedades profesionales en los trabajadores, en
sus familias y en la economía”2. Si esta nota es introducida a
través de una historia con un tono tan trágico y avanza a través de afirmaciones
hipotéticas, no es debido a un interés amarillista del autor por despertar un
morbo en el lector. La realidad es que el medio de información más detallista y
confiable son las firmas de derecho, vendiendo sus servicios y pescando nuevas
demandas. No es más alentador conocer que una considerable mayoría de estas
historias finalizan inconclusas por acuerdos fuera de corte.
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| "Desde el trabajador de menor experiencia hasta el empresario de mayor nivel" |
Es hora de acabar con el estigma.
Los accidentes suceden y siempre sucederán. El método para enfrentar la
problemática es a través de la transparencia. “(…) entender las dimensiones y
las consecuencias de estos accidentes y enfermedades de modo que puedan servir
para sustentar políticas y estrategias eficaces que mejoren la seguridad y
salud en el lugar de trabajo”2. Es responsabilidad de todos:
desde el trabajador de menor experiencia hasta el empresario de mayor nivel.
Nunca sabemos el alcance que puede llegar a tener una acción tan simple como mantener
registro de las veces que sucede una avería aparentemente cotidiana en una máquina
de empaquetado.
-Alejandro
Estévez
1 Hrymak, Victor & Perez, Jose
Damian. “The costs and effects of
workplace accidents”. Dublin Institute of Technology 2007
2 Lora, Jesse. “Contar con datos precisos permitirá salvar vidas”. International
Labor Organisation 2017




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