¿Hay diferencias entre mujeres y hombres respecto a la salud y seguridad en el trabajo?
Debido a las diferencias entre hombre y mujeres en
las áreas de trabajo, los riesgos laborales se pueden clasificar de forma
distinta
Desde
hace muchos años se ha observado como la mujer sufre de fuertes
discriminaciones, muchas veces llamadas “el sexo débil”, en todos los aspectos
de la vida, incluso, un estudio realizado por la OIT (Organización
Internacional del Trabajo) revela que en 27 de 39 países, en el sector de la
Industria, la mujer gana entre un 30% a un 50% menos que el hombre1.
Pero cabe destacar que a través de los años, las mujeres se han ido
incorporando más en el campo laboral y también en diversas áreas laborales en
las cuales anteriormente solo participaban hombres, aunque en un porcentaje
significativamente menor, por esta razón nos preguntamos si hoy en día toman en
cuenta las discriminaciones presentes por género en la salud y seguridad en el
trabajo.
En
el gráfico anterior podemos observar que para el 2015, en la mayor parte del
mundo la diferencia entre mujeres y hombres asalariados y a sueldo era mínima,
siendo más alto el número de hombres asalariados que de mujeres y la mayor
diferencia encontrada en el áfrica Sub-sahariana. La cantidad de empleadores
hombres se mantuvo mayor en todo el mundo con respecto a las mujeres. También
con una diferencia pequeña los hombres son lo que mayormente trabajan por
cuenta propia y las mujeres lideran la gráfica en cuanto a trabajar en empresas
familiares se refiere. Con este gráfico en general notamos como las diferencias
entre los géneros es pequeña en comparación con los tiempos de antaño en los
cuales la mujer trabajaba muy poco o incluso no trabajaba.
Hablando
de los riesgos que tienen los hombres y las mujeres podemos rescatar
diferencias: en los sectores masculinizados predominan los riesgos de
accidentes de trabajo y la exposición a riesgos químicos y físicos, mientras
que los riesgos en los sectores feminizados se caracterizan por movimientos
repetitivos, posturas forzadas, trabajo monótono, doble jornada, acoso sexual, estos
riesgos tienen otro tipo de impacto sobre la salud. “Ellos se accidentan y
ellas se desgastan” Citando a Rebeca Torada en el manual “Salud y Seguridad en
el Trabajo desde la perspectiva de género. Módulo para la formación de hombres
y mujeres sindicalistas”.2
La
OIT en su propuesta de Estrategia Global de Seguridad y Salud en el Trabajo:
pone de manifiesto la importancia de las políticas nacionales y del fomento de
una cultura de prevención.
La
cultura de la prevención: “Implica el respeto del derecho a gozar de un medio
ambiente de trabajo seguro y saludable a todos los niveles; la participación
activa de los gobiernos, los empleadores y los trabajadores para asegurar un
medio ambiente de trabajo seguro y saludable a través de un sistema de
derechos, responsabilidades y deberes definidos; y la atribución de la máxima
prioridad al principio de la prevención.”4
Muchas
veces esta cultura de prevención no es muy tomada en cuenta en los sectores
feminizados porque los problemas de salud suelen hacerse invisibles,
considerando que las ocupaciones de las mujeres son mas “benévolas” que las de
los hombres, dándole así, menor importancia a los daños causados en la salud de
unos sobre los otros.
Brevemente
podemos describir los riesgos de los hombres y las mujeres de la siguiente
manera. En las mujeres se encuentra que el trabajo repetitivo y monótono
repercute sobre el sistema musculo-esquelético, produce somnolencia, laxitud
física, disminución y alteraciones en el rendimiento además de desmotivar y
bajar los niveles de atención; La supervisión agresiva de los superiores; La
doble jornada que significa atender a las labores del trabajo y del hogar,
causando estrés, fatiga, envejecimiento prematuro y trastornos psicosomáticos;
El acoso sexual, causa estrés emocional, humillación, depresión, ira, tensión
en el trabajo, insuficiente colaboración y trabajo en equipo reduciendo la
productividad de la empresa3; Si la mujer está embarazada o
recientemente dio a luz, se encontrará más vulnerable a ciertos riesgos. En los
hombres se encuentran los accidentes más notorios físicamente, como exceso de
peso, accidentes con maquinaria y los accidentes por exposición a riesgos
químicos y físicos, como con sustancias de la industria. Y por último ambos
géneros se encuentran expuestos a los riesgos reproductivos, ya que la exposición
a determinados agentes químicos, físicos o biológicos puede dañar los óvulos o
el esperma disminuyendo la fertilidad o incluso produciendo esterilidad.2
Como
recomendaciones, para los trabajadores con doble jornada y responsabilidades
familiares son mejorar las condiciones de trabajo y la calidad de vida,
reduciendo la jornada de trabajo o añadiendo flexibilidad de horarios, según lo
dicho en la recomendación 165 de la OIT.
Otro tema legislado en las normas laborales
es el tiempo de vacaciones, por ejemplo en Venezuela se establece que
tendrán preferencia para establecer el calendario de vacaciones quienes tengan
hijos o hijas, para hacerla coincidir con las vacaciones escolares.5
Con
respecto al acoso sexual no hay un convenio aún pero La Organización de Estados
Americanos ha adoptado un Convenio sobre la violencia contra las mujeres que
contiene medidas similares. Pero la única norma legal adoptada hasta ahora que
prohíbe directamente esta práctica es el artículo 20 del Convenio de la OIT
sobre pueblos indígenas y tribales, 1989 (núm. 169).6
Por
otra parte, la salud reproductiva es una prioridad, ya que afecta tanto a
hombres como mujeres por lo cual es necesario exigir medidas preventivas que
eviten exposiciones peligrosas de mujeres y hombres, esto se puede lograr
exigiendo información a las empresas, proveedores y a suministradores.
Consultar fichas de seguridad y las etiquetas de los productos potencialmente
causantes de accidentes que afecten la reproducción, también se podría negociar
la sustitución o eliminación de la sustancia tóxica pero en caso de no poder
realizarse tomar las medidas de prevención adecuadas.
En efecto, es evidente que hay
diferencias entre los géneros, respecto a la salud y seguridad en el ambiente
de trabajo, pero aunque existan estas diferencias, deben ser atendidas todas
por igual y para disminuir los niveles de discriminación laboral por el sexo
femenino o masculino sería excelente que las empresas siguieran las
recomendaciones mencionadas anteriormente. Y una vez que los problemas sean
visibilizados y abordados desde un enfoque colectivo, se debe participar de
forma efectiva para organizar la prevención y hacer valer los derechos de
quienes trabajan,
apoyando así a la cultura preventiva.
Fuentes:
Consultada
el 23/09/2017
Consultada
el 21/09/2017
Consultada
el 23/09/2017
Consultada
el 21/09/2017
Consultada
el 23/09/2017
Consultada
el 23/09/2017
Patricia
González

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