Los grandes debates al contratar
EL CANDIDATO PERFECTO
Después de una espera de no más
de cinco minutos te han indicado para pasar a tu entrevista de trabajo. Muy amablemente,
un joven exitoso de buen traje indica el
camino mientras hace conversación de pasillo contigo. Eventualmente, revela que
es él quién te entrevistará. Que él es muy conocido en esta industria porque
jamás se equivoca. Que todos sus
aprobados logran desarrollar una vida exitosa dentro de la compañía.
Él no lo sabe aún, pero en este
momento mi visión de joven promesa ha evolucionado. No por la impecable precisión
de sus aciertos, sino por las implicaciones racionales colaterales: algún otro
empleador ha aceptado candidatos que a
continuación han llevado una vida miserable dentro de la compañía. Es lo
suficientemente usual como para ser el status
quo. Hasta ahora, una buena ética de trabajo me ha llevado a la resolución
exitosa de cualquier proyecto. ¿Quién puede imaginarse que estar capacitado
para un trabajo no es suficiente? ¿Quién asegura que el nuevo llegado se
adaptará correctamente al trabajo?
PROCESOS PREVIOS A LA SELECCIÓN DE EMPLEO
Este fenómeno es bien conocido y
es uno de los dilemas grades que enfrentan los departamentos de recursos
humanos a lo largo del globo terráqueo. Emplear
a la persona incorrecta puede significar un costo de alrededor de 250% de su
salario anual1. El método usual para atrapar estos casos antes
de que sea demasiado tarde es a través de pruebas
de colocación de trabajo. Estas buscan generar un perfil psicológico
segmentado del prospecto, intentando cuantificar sus estándares morales. Pueden
medir, por ejemplo, las capacidades de dependabilidad, de ética de trabajo, de
impulso hacia la seguridad o de relaciones interpersonales2. En
algunos casos no hay si quiera respuestas incorrectas, sino respuestas no
compatibles con la identidad de la empresa.
Ya hemos establecido que estas
pruebas son beneficiosas para ambos pares: el empleador contrata mejores
empleados y los empleados se desarrollan mejor en las empresas. Sin embargo, siempre hay espacio para mejoras y
algunas soluciones traen consigo nuevas problemáticas.
DISCRIMINACIÓN ACCIDENTAL, FALSOS NEGATIVOS Y FALSOS
POSITIVOS
Cualquier automatización cíclica
establecida es una herramienta para desarrollar una tarea más eficientemente. Estandarizando
un método para recolección de data es posible tener un perfil sólido de miles
de candidatos para un trabajo, incluso sin haberlos conocido directamente. El
problema que esta clase de sistemas presenta es que, de haber un error de diseño en el mismo, este se repetirá
indefinidamente. Sesgos empiezan a aparecer.
Ciertas preguntas pueden ser
indicadores de características que no necesariamente son las que se están filtrando.
Por ejemplo, la compañía Grisham Farm Products requería en el pasado un
registro de historia médica como parte de su proceso de reclutamiento. Para la
empresa esto no representaba más que un paso alterno que complementa el perfil
del candidato, ignorando que esto “desalienta
a ciertos individuos de aplicar” cuando, por ejemplo, poseen una
discapacidad3. ¿Cómo conocer que esto puede despertar una serie de
emociones que acomplejarán a un extraño? Un
aspirante totalmente capaz decide sentirse derrotado antes de siquiera haber
sido entrevistado.
Otro ejemplo de discriminaciones accidentales sucede
cuando una prueba de colocación de trabajo exige tácitamente “cualidades superfluas
que no son relevantes para el éxito en la posición”4. Esto genera una
diferencia en la percepción propia del candidato con respecto al trabajo
dependiendo de su género. Las mujeres suelen aplicar para trabajos para los
cuales se sienten 100% calificadas, mientras que, para los hombres, un 60%
basta5. Esto sin mencionar los problemas que surgen por diferencias
culturales, raciales o de religión.
Los procesos previos a la
selección de empleos deben entonces sincerarse. Estar basados en
características que genuinamente sean limitantes para la realización del
trabajo en cuestión. El reto es entonces descubrir dónde poner la barra
limitante. Porque cuando lo estándares son demasiado bajos también existe una
problemática. No queremos caer en el
vicio contrario de sobreestimar un candidato por pertenecer a una minoría. Esto
es, de cierta forma, otro modelo de discriminación.
En conclusión, los costos
asociados a errores al contratar pueden ser incluso mayores a no contratar a
nadie en primer lugar. Evitarlos es lo más sano, tanto para la empresa
empleadora como para el empleado. A esto se llega a través de estudios previos
a la selección de empleo, usualmente realizados por pruebas estandarizadas.
Estas, sin embargo, requieren un estudio denso y honesto de qué se está
buscando en los candidatos.
Escrito por Alejandro Estévez
1 Yager, Fred (2017). The costs of bad
hiring decisions. Dice. Fuente 7
de Octubre, 2017, desde: http://insights.dice.com/report/the-cost-of-bad-hiring-decisions/
2 Staff de HRE (2014). Products
and Services. Human Resource Executive
Online. Fuente 7 desde Octubre, 2017, desde http://www.hreonline.com/HRE/print.jhtml?id=4222400
3 Anónimo (2016). How the wrong questions on your job
applications could get you in legal trouble. ComplyRight. Fuente 7 de
Octubre, 2017, desde: http://www.complyright.com/staffing-and-training/Avoid-Hiring-Discrimination-with-Legally-Compliant-Job-Applications
4 Rupp, Angie (2017). Is your hiring
process accidentally discriminatory? Jobmatch, LLC. Fuente 7 de Octubre,
2017, desde: https://www.applicantpro.com/articles/is-your-hiring-process-accidentally-discriminatory/
5 Mohr, Tara (2014). Why women don’t apply for jobs unless they’re
100% qualified. Harvard Business Review. Fuente 7 de Octubre, 2017,
desde: https://hbr.org/2014/08/why-women-dont-apply-for-jobs-unless-theyre-100-qualified



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